Nibki 1 (sin fondo)

Nibki, la anomalía

Un hombre puede pasar toda su vida haciendo el bien

y ser condenado por un único crimen final.

Asimismo un criminal puede ser alguien atroz

y tener un último acto de redención que lo exonere.

 

Sólo prestáis atención al final. Al resultado.

Descuidáis el origen y el camino,

juzgáis sólo la posibilidad realizada,

ignorando que la descartada también es real.

 

Basáis vuestra cordura en aquello que podéis entender,

en lo aceptable, en lo provechoso, en lo lógico,

y exiliáis al abismo de la locura todo lo demás,

a la mirada distinta, al razonamiento abstracto,

a la aleatoriedad.

 

Llamáis loco a Nibki porque no lo entendéis.

Pero tranquilos, no podríais.

Tendríais que habitar en él.

 

Nibki no es bueno ni malvado.

Nibki no es loco ni cuerdo.

Nibki es el residuo del universo que os contiene,

de todo cuanto lo habita y lo piensa,

el tejido de la realidad que percibís.

Es un vertedero cósmico consciente de sí mismo,

inteligente y errático, paciente y furioso, sabio y cruel,

causa y consecuencia, principio y final.

 

Nibki es porque está, y está porque es.

Nibki es el dios más enigmático e incomprensible de todo el panteón. Para la mayoría de seres del Multiverso, el señor del caos y la aleatoriedad representa la locura, el desenfreno y lo imprevisible en su sentido más superlativo.

Desligado completamente de cualquier valor ético, ideológico o sentido de la coherencia, Nibki parece existir en todas partes sin propósito alguno. Su principal y más característica manifestación son sus realizaciones de magia aleatoria, que siempre se inician con una explosión de luces de vivos colores y que culminan en cualquier resultado imaginable. El uso de esta magia bien puede favorecer enormemente a los enemigos del propio lanzador y del mismo dios, castigar a sus aliados, disipar o potenciar las magias de la zona, cambiar el clima, hacer brotar un campo de trigo, enloquecer a la fauna, revestir de oro las armas, hacer llover camaleones o volver gigantes a las arañas. Dado que cualquier cosa es posible, sin límites en cuanto a su amplitud y potencia, el uso de estos poderes normalmente es en base a la desesperación o a una locura ya arraigada en el usuario.

Lo que sí se sospecha en los más elevados círculos de conocimiento es que Nibki tiene presencia en todas partes. No se conoce plano terrenal ni región extraplanar donde no se haya manifestado en alguna ocasión, ya sea mediante su magia aleatoria o a través de alguno de sus sirvientes. La única excepción a este hecho serían los planos de dominio divino, donde la presencia de otras deidades es tan absoluta que, al parecer, mantiene a raya sus caprichosas apariciones.

Se desconoce el propósito u objetivos de este dios para el Multiverso.

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