Nerogzof 2 (sin fondo)

Nerogzof, soberano de la no-vida

Mortales. Tan cortos en su entendimiento. Ciegos.

Confunden lo enorme con lo infinito, lo duradero con lo eterno.

Promesas se tornan en certezas en su cerrada mente,

cuando ni siquiera sus dioses son irremplazables.

 

El cosmos, pese a ser gargantuesco, tiene un número limitado de mundos.

Las estrellas, a lo largo de las eras, explotan arrasando con todo,

y su cadáver, antaño fuente de luz, se enfría y se deshace.

 

Los poderes fácticos, cualquiera sea su signo, guerrean sin fin,

muertes, y después nacimientos que dan lugar a más muertes,

consumiendo recursos en un ciclo de desgaste imparable.

 

Enarbolando sus banderas, luchando por sus ideas,

se les escapa una verdad muy sencilla, insoportable,

observable cada día en cualquiera de los mundos:

al final, todo muere.

 

¿Es la muerte el final? Sí.

Es el final de la vida. Es el final de los mundos.

Es la extinción del calor, de las ideas, de la luz.

Es el auténtico Dios. La única certeza.

 

Pero algunos hemos hecho un pacto con ella,

la habitamos, la comprendemos.

Aguardamos sus órdenes.

Nerogzof es la antítesis de la vida y el máximo exponente de magia negra en el Multiverso. Siendo que la muerte es una constante en todos los mundos como parte inevitable del ciclo vital, la manipulación de la misma, así como los intentos de comunicación con el más allá, han llevado a casi todas las sociedades, incluso las más primitivas, a desarrollar ritos y religiones que, en sus vertientes más utilitaristas y oscuras, terminaban por facilitar el contacto con Nerogzof o alguno de sus avatares, quien ha recibido por ello miles de nombres a través de la historia.

 

Además de sus legiones de sirvientes, conscientes y vacíos, físicos o espectrales, vivos o muertos, Nerogzof también se sirve de las enfermedades para diezmar tanto los ejércitos de sus oponentes como las poblaciones humanoides de los distintos mundos, sin hacer excepción alguna con formas de

vida animales o vegetales. Toda criatura viva asesinada por el Señor de la Muerte tiene un alma, una esencia vital por primitiva o básica que sea, que puede ser cosechada y utilizada para incrementar sus ejércitos, insuflarles poder o ser canalizada como magia necromántica.

 

La visión final de Nerogzof para el Multiverso no parece ser otra que la de un cosmos vacío, previa extinción de toda vida, sin dejar un solo resquicio de esperanza en el renacimiento de la misma, y terminando por asesinar incluso al resto de dioses. Qué haría el Soberano de la Noche Eterna una vez toda la materia y la luz queden extintas, es un misterio.

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