¿Riquezas? El oro no es problema.
Las fronteras no son problema. Las leyes, tampoco.
Tu curiosidad, que han amputado, es algo natural.
¿Tu fuego, tu ansia? ¿Es que acaso no eres humano?
No, hermano, tu naturaleza no es un problema.
El problema es que te han enseñado a agachar la cabeza,
a dejarte pisar, a aguantar las risotadas, a aceptar la derrota.
El problema es que te has acostumbrado a vivir así:
frustrado, triste, soñando despierto con aquello que te han negado.
Pero en tus ojos todavía hay una chispa,
esa que se atreven a llamar locura, o maldad.
Maldad es la suya, que te tiene amordazado,
maniatado, impotente, infeliz.
Cuando saborees tu venganza, conocerás el éxtasis;
cuando les arrebates lo que tanto añoras, vivirás tu sueño.
Luego tendrás que marcharte, por supuesto.
Pero eso no es malo. ¡En absoluto!
Hay un mundo de maravillas ahí fuera.
Maravillas por reclamar.
Blodvo representa la maldad y la traición en su sentido más ambicioso y brutal. A diferencia de otras deidades, cuyo origen es un misterio que se pierde en el tiempo, el también llamado Carnicero Histérico, El Mal Ascendido o El Incendio Imparable se sabe que no comenzó su andadura en el Multiverso ya como deidad o heredero de energías ancestrales de la creación, sino como un poderoso demonio que sirvió a un señor al que acabaría traicionando después.
Se considera que en las filas de Blodvo se encuentra el mayor número de demonios irracionales y violentos. Si bien a ojos de los mortales todo ser de naturaleza demoníaca puede parecer así, aquellos capaces de estudiar a estas criaturas sin perder la cordura sí han sido capaces de distinguir diferencias en la naturaleza, autocontrol, inteligencia y métodos de distintas estirpes oscuras. Parece haber, pues, una mayor predisposición a seguir a Blodvo por parte de aquellos demonios cuyos impulsos de destrucción incontrolada y brutal les hace buscar un señor proclive a buscar la violencia y la conquista sin pensar dos veces en las posibles consecuencias. Como si se tratara de animales rabiosos y sedientos de sangre fácil, son los más difíciles de alcanzar a través del diálogo o la negociación. Es por eso que, entre sus filas, los demonios inteligentes, pacientes y estrategas son especialmente bien valorados.
El propósito de Blodvo no parece otro que reducir a cenizas todo cuanto existe. Motor de una rabia y un fuego imparables, el Carnicero Histérico no muestra clemencia ni hace prisioneros. Los mundos que han caído bajo sus fuerzas han sido consumidos hasta un punto irreconocible, convertidos en eriales sin vida sólo habitados por demonios hambrientos, espíritus atormentados y energías oscuras. Si bien en cualquier plano civilizado se pueden encontrar individuos suficientemente ambiciosos, desesperados o malvados como para buscar el poder de la forma más rápida y sin cortapisas morales, aquellos en los que empieza a manifestarse el Incendio Imparable deben utilizar cuantos recursos dispongan para extinguirlo ya que, de lo contrario, este no se detendrá hasta arrasar con todo.