Franja 1 (sin fondo)

Franja, diosa de los animales y las criaturas salvajes

La evolución lleva su tiempo.

Generación tras generación, las bestias aprenden,

se adaptan, se hibridan. Las que fracasan, se extinguen.

 

Algunas han aprendido a coexistir con los seres erguidos,

esos individualistas de sobrevalorada inteligencia.

Otras permanecen en el corazón de mundos selváticos,

donde aún no se ha escuchado una primera palabra.

 

La Diosa Animal cuida de todas las bestias,

domesticadas o salvajes,

gráciles o torpes,

depredadoras o presas.

 

Pudiera parecer una diosa menor,

de cuentos de dinosaurios o mascotas,

pero si tu magia o ingeniería se desbocan,

si olvidas de dónde viene tu carne o cuál es tu sitio,

escucharás un siseo, tal vez un rugido,

y, después, la nada.

 

La inclusión de Franja entre las deidades consideradas benignas es uno de los puntos de mayor discusión teológica. Por un lado, no pasa desapercibido que esto es necesario para ver un equilibrio entre las fuerzas benignas, las neutrales y las malignas a escala divina, si bien así se abren numerosos

debates a su vez que nada tienen que ver con la diosa en sí. Por otro lado, la gran mayoría de seguidores de la también llamada Diosa Animal, Señora de las Bestias o Reina Salvaje son de corazón bondadoso; se trata de personas y entidades con una gran empatía, vinculación y aprecio hacia los animales, ya sea domésticos o salvajes, a los cuales intentan liderar o proteger contra las vilezas de las sociedades civilizadas, pero se discute si esa gran mayoría de corazones bondadosos sirviéndola son realmente un indicativo de la auténtica naturaleza de esta diosa.

 

Con respecto a su propósito, se entiende que Franja prioritariamente pretende preservar la vida animal en estado salvaje, considerada por sus seguidores como la más pura, y que es la más castigada tanto por el desarrollo de sociedades de cualquier código ético como por las incursiones de seres caóticos y malignos. Los más apegados a la civilización de entre sus seguidores aseguran que la Reina Salvaje no sólo se preocupa de esto, sino también del bienestar de los animales que ya coexisten junto a los seres inteligentes, sin ánimo de derribar las civilizaciones que los respetan y los cuidan. Existen quienes defienden que sólo las razas indómitas son herederas auténticas de su voluntad, y que aquellos que la veneran entre los muros de una ciudad o asentados en una granja viven engañados. Sea como fuere, sus propósitos no son del todo claros, y si tiene algún tipo de misión última, esta se desconoce.

 

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