Darlasis 1 (sin fondo)

Darlasis, Gran Señor de la magia blanca

La magia es una herramienta muy peligrosa, hermano. No me malinterpretes, celebro enormemente tu admisión en la Torre de Aprendices, señal por sí sola de tu brillante genio y tus capacidades, pero como sacerdote darlasiano tengo el deber de recordarte que genio y capacidad no son sinónimos de prudencia y buen juicio. Estos son atributos que aún están por desarrollar en un hombre joven e impaciente como tú.

Aunque la magia de evocación, el ilusionismo, la invocación o incluso la necromancia te pueden seducir con su grandilocuencia y gran efectismo, que en absoluto niego, harías bien en recordar que toda magia ejecutada con ánimo de causar destrozos, alteraciones o confusión es más cercana al caos y al vacío de lo que puedas pensar en un principio, y si bien te puede ayudar a alcanzar algún objetivo puntual, a la larga acabará volviéndose contra ti o contra los tuyos.

Sólo la magia blanca tiene la plena capacidad de restaurar los daños causados por el resto de fuerzas del mundo. Y aunque no sea tan espectacular en su ejecución y resultados como el resto, nada, y digo nada, puede compararse a la satisfacción de salvar a un ser querido, de devolver la ilusión a los ojos de quien lo creía todo perdido, o de traer de nuevo a la vida a quien le fue arrebatada injustamente. Si decides especializarte en la magia blanca, tú como mago y yo como sacerdote, unidos, podemos sanar esta ciudad.

Darlasis es el Gran Señor de la Magia Blanca, deidad a la que veneran muchos de los curanderos y purificadores más importantes del Multiverso, e inspiración de aquellos dedicados al estudio de la preservación y restitución de la vida. Es conocido también como La Panacea, El Anhelado Amanecer, El Purificador o El Sacerdote de Luz.

Una de las características que más distingue a Darlasis del resto de deidades del bien es la falta de resignación. Dejando de lado filosofías más abnegadas, o pensamientos más estratégicos, el impulso darlasiano por excelencia es el de no darse por vencido ni ante la enfermedad ni ante las heridas, y, de hecho, ni ante la misma muerte. No promueve la violencia ni los sentimientos más encendidos, pero sí existen una serie de elementos en el Multiverso cuya misma presencia debe ser purificada donde quiera que se manifiesten, a toda costa, e intentando minimizar o corregir al máximo cualquier daño colateral causado en su exterminio; se trata de los enemigos naturales de Darlasis: la necromancia, la enfermedad y la demonología, así como las heridas y mutilaciones que afligen al cuerpo y las maldiciones que consumen el alma.

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