Aakhendal 1 (sin fondo)

Aakhendal, inspiración de los aventureros del bien

El hombre tenía el pelo negro como una noche sin luna,

revuelto, pero no sucio; casi salvaje.

Lucía barba de varios días, ropa de viaje descuidada,

aparejos de toda clase, botas desgastadas,

y la sonrisa más sincera que mis ojos han visto.

 

No le vi llegar, pues yo estaba tirada en el camino;

lloraba desesperada por haberme perdido.

Recuerdo bien sus palabras cuando me tendió la mano:

“No temas, hija mía, pues no está perdida quien puede caminar”.

 

“¿Hija mía?”, le repuse. “Vos no tendréis más de treinta años”.

Su espontánea risa llenó el anochecer, si bien no la entendí en ese instante.

 

En torno a la hoguera le conté mi historia, que escuchó atento,

aunque su mirada parecía estar en otro lugar, en otro tiempo.

Me ofreció consejo, me obsequió con comida,

y su compañía reconfortó mi espíritu con una paz misteriosa.

Han pasado veinte años desde aquello, y todavía lo revivo en sueños.

La generosidad, la camaradería, esa presencia que parecía infinita.

No me pidió nada a cambio. No insinuó nada.

¿Qué podría haberle dado yo a alguien así?

Con los años, más experimentada y más sabia, lo he comprendido al fin.

Aquella noche estaba en presencia de Dios.

 

Darlasis es el Gran Señor de la Magia Blanca, deidad a la que veneran muchos de los curanderos y purificadores más importantes del Multiverso, e inspiración de aquellos dedicados al estudio de la preservación y restitución de la vida. Es conocido también como La Panacea, El Anhelado Amanecer, El Purificador o El Sacerdote de Luz.

Una de las características que más distingue a Darlasis del resto de deidades del bien es la falta de resignación. Dejando de lado filosofías más abnegadas, o pensamientos más estratégicos, el impulso darlasiano por excelencia es el de no darse por vencido ni ante la enfermedad ni ante las heridas, y, de hecho, ni ante la misma muerte. No promueve la violencia ni los sentimientos más encendidos, pero sí existen una serie de elementos en el Multiverso cuya misma presencia debe ser purificada donde quiera que se manifiesten, a toda costa, e intentando minimizar o corregir al máximo cualquier daño colateral causado en su exterminio; se trata de los enemigos naturales de Darlasis: la necromancia, la enfermedad y la demonología, así como las heridas y mutilaciones que afligen al cuerpo y las maldiciones que consumen el alma.

Shopping Basket